Doctor en ciencias cognitivas desmonta la ideología trans
El investigador Marco Del Giudice descalifica a los defensores del cambio de sexo en menores, que carecen por completo de evidencias y argumentos sólidos científicos.
Religión en Libertad, Youtube · ITALIA · 11 DE FEBRERO DE 2025 · 08:00

El Profesor Marco Del Giudice, doctor en Ciencias Cognitivas, especializado en el área de personalidad, diferencias individuales, de género y premiado en 2016 por la Sociedad de la Evolución y el Comportamiento Humano, autorizó recientemente publicar su informe sobre la administración de bloqueadores de la pubertad en el contexto de incongruencia de género y disforia.
El estudio aportado por GenerAzioneD, una asociación italiana autodenominada apolítica y aconfesional, que atiende temas de género en niños, adolescentes y jóvenes, resaltó las conclusiones del científico, que también fueron replicadas por diversos medios de comunicación.
Argumentos débiles
El doctor comienza analizando los “supuestos” del denominado modelo afirmativo, es decir, que la disforia de género “no es una patología, sino una manifestación de la disonancia entre sexo y el género que debe afirmarse”, esto según los defensores del cambio de sexo en menores de edad.
Ellos niegan el aumento de estos casos por “contagio social”, sino por la “creciente aceptación” y que se debe dar al joven la transición social y quirúrgica, en vez de una “espera” considerada “obsoleta y contraproducente”.
Otro argumento es que estas intervenciones son “necesarias”, “salvavidas y efectivas, con una relación riesgo beneficio claramente favorable”.
Del Giudice dice que todo esto se basa en una “evidencia débil, incierta y, a menudo, extremadamente contradictoria”, que puede ser refutada.
Redes Sociales
El científico cita el estudio de Mirabella de 2022 que examinó a 125 adolescentes identificados como transgénero y/o no binarios atendidos en el hospital Careggi de Florencia y en el SAIFIP de Roma.
“Entre las preguntas formuladas a los adolescentes estuvo la posibilidad de indicar los factores que, en su opinión, habían influido en su identidad de género. El 42,5% de los hombres biológicos y el 52,4% de las mujeres biológicas identificaron las redes sociales como un factor contribuyente”, explica el doctor.
Agregó que “los procesos de transmisión y contagio social desempeñan un papel en la identificación transgénero”.
¿Y el estrés o las tendencias suicidas?
El profesor dice que la disforia de género se suele asociar con elevadas tasas de trastornos de ansiedad, depresión, alimentarios, de adicción, personalidad, disociativos o del espectro autista.
En contraste con la hipótesis del “estrés de las minorías”; explica que “los problemas psicológicos y psiquiátricos asociados con la disforia de género muy a menudo comienzan a manifestarse antes de la propia disforia y tienden a persistir o disminuir solo débilmente después de la transición”.
También se refiere a patologías concretas como el autismo, que “no pueden considerarse de manera realista como consecuencias del estigma y la discriminación”.
“La hipótesis del “estrés de las minorías” sigue siendo en gran medida especulativa y se cuestiona por el hecho de que los trastornos a menudo surgen antes de la disforia y tienden a mejorar poco o nada después de la transición. Además, los estudios parecen indicar que el riesgo de suicidio se relaciona más con los trastornos mentales asociados con la disforia que con la disforia como tal, y no disminuye sustancialmente con la transición”, señaló el autor.
Supuestos beneficios del modelo afirmativo
Se alegan que los beneficios del modelo afirmativo se han “multiplicado” en los últimos años, sin embargo, la investigación sobre la eficacia de las intervenciones afirmativas “adolece de una serie de limitaciones importantes” dijo.
Entre ellas, “la falta de aleatorización; grupos de control completamente ausentes o inadecuados; control inadecuado de los factores de confusión; falta de comparación con otros tipos de tratamiento; falta de seguimiento a largo plazo; altas tasas de pérdida de pacientes durante el seguimiento o la tendencia a confiar en resultados subjetivos de autoinforme” resalta.
También agregó que “es probable que todo ello haya llevado a hacer hincapié en los beneficios a corto plazo de la transición (modestos desde el punto de vista clínico y susceptibles a importantes efectos placebo; Clayton, 2023), mientras que al mismo tiempo se subestiman las posibles consecuencias negativas a largo plazo”.
Hasta ahora, agrega, que las revisiones de la literatura científica elaboradas en Reino Unido, Suecia y Alemania arrojan la misma conclusión: “La calidad metodológica y los resultados de los estudios disponibles son muy débiles, y no permiten confirmar los beneficios de las intervenciones afirmativas dados los múltiples riesgos a largo plazo”.
Marco Del Giudice entrevistado en Evolving Psychiatry (Foto referencial/ Capture en Youtube).
¿Reversible?
Según el científico, los promotores trans suponen que los bloqueadores ofrecen a los adolescentes un espacio de “pausa” y “reflexión” y la posibilidad de prolongar la evaluación psicológica antes de dar el paso a la transición.
Pero la realidad es bien distinta. Afirma qur “casi todos los adolescentes sometidos a tratamiento con bloqueadores (más del 90%) pasan luego a un tratamiento con hormonas cruzadas (Brik et al., 2020; Butler et al., 2018; Carmichael et al., 2021; etc). Estos datos están llevando a la comunidad científica a repensar la supresión de la pubertad, no como una pausa temporal sino como un paso decisivo (y en la práctica no tan “reversible”) en el camino hacia la transición médica”.
¿Un 10-30% de detransiciones?
La industria del cambio de sexo dice que pocos pacientes, menos del 1%, se arrepienten de haber hecho "la transición", pero el experto, argumenta que justificar ese dato es muy dificil.
Destaca que los estudios hacen seguimientos demasiado cortos. Y se sabe que hay un porcentaje elevado de los pacientes que no regresan al seguimiento o lo abandonan.
“Otro problema crucial es que la mayoría de los datos a largo plazo se refieren a una población de pacientes muy diferente a la actual, antes de la explosión de casos de disforia en los últimos años (especialmente en mujeres biológicas; Littman, 2021; Littman et al., 2023).
La calidad metodológica de los estudios en este campo es generalmente baja, y las estimaciones más optimistas están teñidas de diversos tipos de errores (Cohn, 2023). Por todas estas razones, los datos disponibles deben interpretarse con extrema cautela”, advierte Del Giudice.
Del mismo modo, agrega que “ante la ausencia de estudios adecuados, es simplemente imposible estimar de manera fiable el porcentaje de pacientes que realizan la detransición. Según algunos autores, en la población actual de pacientes, la proporción podría alcanzar hasta el 10-30%, pero todas las estimaciones (ya sean altas o bajas) siguen siendo muy inciertas”.
Urge reconsiderar restricciones
La conclusión de Del Giudice es contundente. La práctica y la teoría transgénero está “plagada de incertidumbre sustancial y generalizada” y los datos que dicen respaldarla “son débiles y presentan limitaciones metodológicas reconocidas”.
Por eso varios países europeos y estados de Estados Unidos han empezado a bloquear estas prácticas. “Se debe fomentar la apertura a modalidades de tratamiento alternativas, dada la falta de certeza sobre cuáles son las intervenciones más seguras y efectivas para abordar la disforia de género” dijo.
“A falta de evidencia sólida de que los beneficios de los tratamientos afirmativos superen los riesgos, es prudente y razonable considerar restricciones a su aplicación, especialmente en el caso de pacientes menores y de intervenciones invasivas”, finalizó.
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