Los invasores del territorio israelí
La Biblia declara el pacto de Dios con Israel por Canaán ‘como herencia perpetua’, que garantiza la permanencia en el tiempo de la nación hebrea.
23 DE MARZO DE 2025 · 08:00

Desde siempre la nación de Israel ha tenido que vivir en hostilidad con sus vecinos que han invadido el amplio territorio que Dios les entregó a través del patriarca Abraham, el ‘padre de la nación escogida’, Israel. Aun en la actualidad, la nación hebrea sigue defendiéndose de los países enemigos del Señor, quienes no sólo usurpan sus territorios, sino que desean «desaparecerlos del mapa».
Todo este lío milenario se remonta a los días de Abraham, cuando Dios lo llama y le da la gran promesa que será cumplida plenamente hasta el fin de este mundo, al final del séptimo milenio, que será el del reinado de Jesucristo (Apocalipsis 20:1-10). Dios le dijo a Abram:
«Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Yo haré de ti una nación grande. Te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y maldeciré a los que te maldigan; y en ti serán benditas todas las familias de la tierra» (Génesis 12:1-3. Énfasis añadido).
Años después el Señor pacta con Abram y le promete: «Tú serás el padre de muchísima gente. Tu nombre ya no será Abram, sino que ahora te llamarás Abraham, porque te he puesto como padre de muchísima gente. Yo haré que te multipliques en gran manera. De ti saldrán naciones y reyes. Estableceré mi pacto contigo y con tus descendientes. Será un pacto perpetuo, y yo seré tu Dios y el de tu descendencia. A ti y a tu descendencia les daré toda la tierra donde ahora habitas, la tierra de Canaán, como herencia perpetua, y yo seré el Dios de ellos» (Génesis 17:4-8).
La tierra de Canaán abarca: «desde el río de Egipto hasta el gran río Éufrates, hasta la tierra de los quenitas, los quenizitas, los cadmoneos, los hititas, los ferezeos, los refaítas, los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos» (Génesis 15:18-21).
No hay que ser un doctor en Geografía para darse cuenta que el territorio que Dios le entregó bajo pacto a Abram y a su descendencia en Isaac, su hijo Jacob/Israel (a través de sus 12 hijos que encabezan las tribus de Israel), comprende el ala oriental de Egipto, el Líbano, Israel, Palestina, Siria y Jordania. Muchos de esos territorios hoy son hostiles contra Israel y reclaman ser herederos de los mismos cuando cualquier lector de la Biblia se da cuenta que Dios lo dio hace algunos milenios a los descendientes de Abraham en Isaac.
Las Sagradas Escrituras declaran el pacto de Dios con Israel en cuanto a Canaán «como herencia perpetua», lo cual garantiza la permanencia en el tiempo de la nación hebrea, no así las otras naciones que conforman Canaán, y mucho menos el restante de naciones enemigas de Dios, de su pueblo Israel y de su pueblo espiritual: la Iglesia de Cristo.
Muchas naciones, religiones y el venidero sistema gubernamental del anticristo seguirán oponiéndose contra Israel para tratar de «borrarlo del mapa», pero Dios ha prometido, a través de los profetas, de Cristo y los apóstoles que «raerá de sobre la faz de la tierra a las naciones y sus sistemas de gobierno enemigos» y le dará el mundo y su gobierno a Jesucristo, el Rey de reyes y Señor de señores.
Los invasores contratacan
Ya no sólo los regímenes fundamentalistas islámicos diseminados por las naciones musulmanas amenazan con erradicar a Israel, sino que los líderes de los terroristas de Hamás (palestinos en la Franja de Gaza) acaban de advertir a la nación de Israel de nuevos ataques violentos:
- «Moriremos mientras explotamos y cortamos los cuellos y las piernas de los judíos».
- «Alá, aniquila a los infieles, los ateos y los politeístas».
- «Nos enorgullece sacrificar mártires». (@israelenespanol).
Esta nueva amenaza de Hamás, sumada a los planes de la libanesa Hezbolá, el régimen iraní, los Hutíes del Yemen, las facciones fundamentalistas sirias y los múltiples financistas siguen apostando a lo que bíblicamente es imposible, como lo es destruir y erradicar a Israel de los territorios que Dios les otorgó a través del pacto hecho con Abraham.
Podrán amenazar, atacar y tratar de despojar a Israel de lo que por derecho divino les fue otorgado bajo juramento de pacto, pero el Dios que lo prometió ha asegurado y así lo ha demostrado a lo largo de los siglos que jamás podrán vencer al pueblo del Señor, porque Él los protege. «¿Qué, pues, diremos frente a estas cosas? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?» (Romanos 8:31).
Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Clarinada venezolana - Los invasores del territorio israelí