Del insolente ¡aborrezcan hasta su ropa!
Este término, en la Biblia, “alude a quienes no tienen respeto a nada ni nadie, ni siquiera a Dios”
23 DE MARZO DE 2025 · 08:00

El top 3 de la insensatez (3)
Vimos en los anteriores artículos de esta serie que, por contraste y oposición a los sabios, hay tres tipos de personas con rasgos definidos y diferenciados entre sí que constituyen una especie de escalamiento creciente en el grado de oposición a la sabiduría que cada una de ellas exhibe.
De estos tres grados o escalas ya hablamos de la inexperiencia o simplicidad, y la necedad. Hoy trataremos en este último artículo la insolencia.
Los insolentes
Esta tercera categoría es la que refleja el mayor grado de resistencia y oposición a la sabiduría, que además de insolentes se les llama en la Biblia escarnecedores.
El salmo primero hace referencia a ellos advirtiéndonos para no cultivar su amistad, traduciendo el término hebreo letz indistintamente como escarnecedor, burlón o blasfemo, todos ellos rasgos propios del insolente en la Biblia.
La versión Reina Valera del 60 nos da una definición precisa de ellos en la traducción que hace de Proverbios 21:24 que dice así: “Escarnecedor es el nombre del soberbio y presuntuoso que obra en la insolencia de su presunción”.
En efecto, el insolente o escarnecedor refleja tal grado de necedad que hace escarnio y burla de todo con pasmosa e indignante irreverencia.
El glosario de la NVI nos indica que este término, como quiera que se le traduzca: “alude a quienes no tienen respeto por nada ni nadie, ni siquiera por Dios”.
Por todo lo anterior, la Biblia recomienda que no intentemos siquiera corregirlos, pues: “El que corrige al burlón se gana que lo insulten; el que reprende al malvado se gana su desprecio, No reprendas al insolente, no sea que acabe por odiarte; reprende al sabio y te amará” (Proverbios 9:7-8).
Y es que, como podemos deducirlo también: “Al insolente no le gusta que lo corrijan, ni busca la compañía de los sabios” (Proverbios 15:12).
Suelen ser incendiarios y provocadores, en grado superior al de los necios ya mencionado, por lo que en muchos casos lo que procede en un pleito es: “Despide al insolente y se irá la discordia y cesarán los pleitos y los insultos” (Proverbios 22:10).
Son alborotadores por vocación y contradictores de todo casi por deporte: “Los insolentes conmocionan a la ciudad, pero los sabios apaciguan los ánimos” (Proverbios 29:8), llevando las intrigas de los necios a escalas mayores y convirtiéndose por lo mismo en personas no gratas e indeseables: “Las intrigas del necio son pecado, y todos aborrecen los insolentes” (Proverbios 24:9).
Es posible que la recomendación de la epístola de Judas haga alusión a estos tres tipos de personas cuando nos instruye de este modo: “Tengan compasión de los que dudan [¿los inexpertos?]; a otros [¿los necios?], sálvenlos arrebatándolos del fuego. Compadézcanse de los demás [¿los insolentes?], pero tengan cuidado, aborrezcan hasta la ropa que haya sido contaminada por su cuerpo” (Judas 1:22-23).
Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Creer y comprender - Del insolente ¡aborrezcan hasta su ropa!