El combate espiritual
Vivimos en medio de una ancestral y atávica guerra espiritual, y estamos involucrados todos los creyentes sin excepción.
28 DE MARZO DE 2025 · 11:00

En la antigüedad todos los varones mayores de veinte años que no tuvieran impedimentos físicos eran considerados aptos para la guerra y contados en los censos militares.
Por esta razón debían tener adiestramiento para el combate y saber utilizar satisfactoriamente la espada, por si se requería entrar en batalla o acudir a las convocatorias de sus caudillos para ir a la guerra.
Es evidente que la distinción actual entre sociedad civil y ejército y fuerzas armadas, por lo menos en lo que a los varones concierte, no era tan drástica en la antigüedad como lo es en este tiempo actual
Porque hoy por hoy, si bien subsiste el servicio militar obligatorio, los ejércitos se han profesionalizado mucho más para dar lugar al soldado profesional.
Estos hombres de guerra pueden ser muy especializados y capaces para el combate, como ya se insinuaba en el antiguo Israel con algunos de sus varones en edad militar:
Todos ellos descendían de Jediael. Eran jefes de sus familias patriarcales y guerreros valientes. En total, eran diecisiete mil doscientos hombres aptos para la guerra” (1 Crónicas 7:11).
Pero si hablamos de la iglesia, debemos ser conscientes de que también libramos una batalla más sutil, pero en muchos casos más real y determinante contra las fuerzas del mal.
Unas fuerzas representadas por los enemigos tradicionales del cristiano: Satanás y sus demonios, la carne o naturaleza pecaminosa y el mundo.
Estamos hablando de vivir en medio de una ancestral y atávica guerra espiritual, en la que estamos involucrados todos los creyentes sin excepción.
Por este motivo estamos llamados a prepararnos para el combate espiritual, utilizando de manera diestra las armas que Dios nos ha provisto en el evangelio, para contrarrestar y no ceder ni caer víctimas de las maquinaciones del enemigo
No todos somos soldados calificados para la guerra y el combate físico, pero en la iglesia todo creyente debe ser apto para la guerra espiritual.
Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Creer y comprender - El combate espiritual