Las nuevas teologías del poder y el éxito
El evangelio es un misterio que revela a Cristo y trasciende los estándares religiosos y las modas espiritualistas que se suceden en el tiempo
23 DE MARZO DE 2025 · 08:00

El evangelio es un misterio que el mundo, en algunos momentos, ha intentado comprender desde su propia lógica. La nuestra es una cultura del conocimiento y la tecnología, de la producción y la abundancia, de liderazgos mecanicistas, de control y manipulación de la mente. La nueva teología del éxito es bíblicamente inconsistente. Todo lo que se hace hoy apunta a la eficiencia, a la ganancia, a la demostración de control y poder.
Las nuevas teologías intentan comprender el evangelio desde la eficiencia de los programas de alta gerencia, desde las ventajas comparativas de la información y el conocimiento. La religión queda sometida a la lógica del mercado, que a fin de cuentas es ganar más. El éxito es la medida con que se valoran y categorizan los logros. Fuera de ahí nada es ponderable ni reconocible.
Pero el evangelio es un misterio que revela a Cristo y trasciende los estándares religiosos y las modas espiritualistas que se suceden en el tiempo. Esta deslumbrante revelación que es el Evangelio, en ocasiones, ha querido ser sometida a la comprensión llana y total por parte del hombre. Pablo dice “que los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para lo judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura (I Cor 1:22-23).
Los griegos intentaron comprender el Evangelio de Cristo desde su sabiduría y los judíos desde su perspectiva pragmática, es de decir, desde las señales del poder.
La aceptación del Evangelio, su vivencia y predicación, no puede estar sometida ni acomodarse a nuestros puntos de vistas culturales, a nuestras formas particulares de enfocar la realidad. De ser así, el Evangelio deja de ser la revelación de Dios para convertirse en nuestro enfoque ideológico de ver a Dios.
Las redes y estructuras que rigen en las empresas modernas, su forma de organización y estilos gerenciales y los modelos de éxitos que aclama nuestra cultura actual no pueden ser los patrones por lo que se rige la iglesia. La iglesia está llamada a dialogar de forma relevante con su cultura, pero nunca puede abandonar su propia agenda ni someterse a los patrones que le imponen desde afuera.
La cruz como símbolo de identidad con los sufrimientos de Cristo será siempre un punto de referencia del cristianismo. La resurrección de Cristo sucede luego del paso por la cruz. El triunfo verdadero del cristiano no puede obviar esta ruta. Ni por la sabiduría griega, ni por la búsqueda de señales de los judíos el mundo pudo conocer a Dios. Dios solo se da a conocer en una dimensión que rompe con la lógica de los hombres. Al decir de Pablo, Dios se da a conocer por la locura del Evangelio.
En medio de la neurosis de poder y éxito que vive nuestra cultura todo el mundo quiere ser reconocido y apreciado, todo el mundo desea poder y control sobre otros. La sociedad en que vivimos es una lucha permanente en este sentido.
El mismo Señor entre los suyos tuvo que vivir situaciones de este tipo. Entre sus discípulos y personas cercanas hubo disputa por ocupar posiciones prominentes. Sin embargo, el Señor desautorizó estas luchas banales y les dijo: “Sabeis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate de muchos (Mateo 20:25-28).
La misión de la iglesia es algo más que logros visibles y numéricos. El éxito en la dimensión y el sentido que lo que concibe el mundo no es lo que está llamado a alcanzar la iglesia. Jesús descalificó lo que hoy se llama liderazgo exitoso, basado en el control y poder sobre los demás. El modelo de liderazgo de Jesús siempre enfatizó el servicio.
El llamado liderazgo de éxito está haciendo crisis en el mundo empresarial. Mientras muchas de nuestras iglesias se abren para aceptar un modelo de organización piramidal basado en el control y el poder, hoy se está proponiendo en el mundo empresarial un modelo más horizontal y libre.
La iglesia está siguiendo la agenda y los patrones del mundo. Mientras nosotros seguimos las teorías de liderazgo del mundo empresarial, muchos expertos están descubriendo modelos de liderazgo en la Biblia para aplicarlos a sus empresas.
Debemos ejercer el poder de acuerdo al modelo de Dios. En el plano humano, el poder puede emplearse para hacer bien o para hacer mal. La naturaleza nuestra es terreno de orgullo, egoísmo, dominio sobre los demás y deseo de usurpar el lugar de Dios.
Publicado en: EVANGÉLICO DIGITAL - Para vivir la fe - Las nuevas teologías del poder y el éxito